Califa (jalifa): Tras la muerte del Profeta Muhammad, en la comunidad islámica surge el problema de quién debe dirigirla, los grupos se dividen y algunos señalan como criterio de elección el parentesco con el Profeta, otros el criterio del puesto que se ocupó en la comunidad en vida del Profeta, otros el orden de conversión al Islam, etc.; finalmente se reconoce a Abu Bakr como autoridad principal de la comunidad islámica, al haber sido éste nombrado como dirigente (Imam) del rezo por el Profeta cuando éste no pudo dirigirlo, debido a su estado deteriorado de salud. Pero la discusión no se restringió al hecho de quién debía sucederle sino también al hecho de en qué aspectos se daba la sucesión, es decir, qué título y poderes había de concederle al sucesor. En el Corán la palabra Jalifa aparece fundamentalmente con el sentido de representante (2, 29: “Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: voy a poner en la tierra un representante (Jalifa) mío. Dijeron: ¿Vas a poner en ella a quien extienda la corrupción y derrame la sangre mientras nosotros Te glorificamos con la alabanza que Te es debida y declaramos Tu absoluta pureza? Dijo: Yo sé lo que vosotros no sabéis” o 38, 25: ¡David! Te hemos hecho representante (Jalifa) Nuestro en la tierra (…)”) aunque también es traducible por delegado e incluso lugarteniente, por lo que se asumió que Abu Bakr fungiría a manera de Delegado y Representante, pero no de Dios, sino del Profeta, con lo cuál se establecía que heredaba la autoridad de Muhammad, pero no su capacidad para recibir la revelación. Por tanto, Califa tuvo este sentido político ligado ante todo a la herencia de la autoridad política dentro de la comunidad, si bien a partir de que Umar Ibn Al Jattab tomara el epíteto de “Emir de los Creyentes”, por razones de expansión militar (Emir significaba originariamente “comandante”) el título de Califa adquirió cada vez más un ropaje que lo acercaba a los principios del poder y la dirección militar, mientras que tras el ascenso abbásida adquirió un tinte sacralizante que no tenía en la acepción inicial.
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